lunes, 7 de noviembre de 2011

De eso se trata esta historia, de despertar, de distinguir entre la realidad y sueño. Si tu vida es sueño alguien se apodera de ella.Hay que distinguir entre vivir tus sueños y soñar con una vida irreal. Para despertar de ese sueño que nos anestesia hay que volver a creer.Despertar es salir de tu bunker, de esa habitación donde te encerras para no vivir la vida.Despertar es romper la burbuja, salir de la placenta donde estamos tan cómodos.Despertar es aceptar que la vida a veces duele. La vida puede ser un sueño, un somnífero, una cárcel. Despertar es encontrar la llave.Cuando uno despierta de una pesadilla agradece que haya sido un sueño, pero cuando la vida te golpea desearías estar soñando.Podés no distinguir si estás despierto o dormido pero sabes perfectamente que es una pesadilla.Sin sueños la vida no tendría sentido, pero vivir en un sueño, en una ilusión, no es vivir. Vivir despierto significa que el dolor duela, sin anestesia, y que la felicidad nos mantenga con los ojos bien abiertos.La vida real, la de verdad, empieza cuando abrimos los ojos y dejamos de soñar.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Hay quienes dicen que las mujeres cuando son amigas son insoportables, porque concuerdan una con la otra, siempre, y no se despegan. Hoy puedo entender que la vida nos presenta miles de personas y que cada una de ellas viene a cumplir un papel particular en nuestra vida. Todas ellas quedan en nuestra memoria, alma y corazón. Hay amigas como aquella desbocada que dice locuras, que te mete siempre en problemas pero que te hace reír mucho. O bien está esa con la que andás siempre del brazo, a la que le contaste el primer chico que te gustó, la que te da consejos de ropa, personas o simplemente cortes de pelo. Aquella a la que le cuentas absolutamente todo y sientes que eres realmente entendida. Aquella a la que no le da vergüenza decir que te ama. Aquella que pasa junto a vos el momento más difícil de tu vida.
Aquella que te llama todo el día. Aquella intelectual que te enseño de todo. Aquella que te abrazó en silencio y te sintió llorar. Aquella egoísta y aquella que hace todo lo que le pides. Aquella que te escucha cuando estás enamorada y pasas horas hablando de lo mismo. Aquella que entiende que la dejaste por tu enamorado, y aquella que exige toda tu atención. Aquella que parece tu mamá siempre dándote consejos. Aquella que te dio el mejor consejo pero no lo escuchaste. Aquella que es una hermana para tí, y hasta la que es una buena compañía cuando el plan es “hacer nada”. Y claro está, la mejor amiga es aquella que es simplemente aquella.




viernes, 4 de noviembre de 2011

Y si alguna vez me quieres llamar, te diré que nada se termina.
Hay un boomerang en la city mi amor, todo vuelve  como vos decís.
A las chicas sin suerte nunca nos dan un protagónico, siempre somos nosotras las que tenemos que ir, pararnos en el centro del escenario, debajo de la luz, y decir acá estoy. Las chicas sin suerte vivimos lamentándonos por lo que nos tocó en suerte, pero cuando nos revelamos, algo empieza a cambiar. Podemos nadar, podemos patalear, remar. Está bien, tenemos que remar mucho, pero remando llegamos a donde nosotras queremos, no a donde el mar nos lleva. Ya no necesitamos la suerte, porque la suerte la hacemos nosotras. Las chicas sin suerte nunca somos amadas, y como no somos amadas, las chicas sin suerte tenemos que hacer algo para que nos amen. Para las chicas sin suerte, ser amadas es un trabajo, un esfuerzo. La suerte de la fea, la linda la desea. Pero la fea no tiene suerte, tiene actitud, ella sabe hacer su propia suerte. Porque es así, los que no tenemos suerte tenemos que ser prepotentes, estirar la mano y agarrar lo que la vida nos mezquina.

jueves, 3 de noviembre de 2011

 No viene, quizá no quiera verme, o... puede que lo haya atropellado ese coche blanco tan bonito que tiene una chica rubia que vive tres calles más allá de la panadería donde hacen los pasteles que me gusta comer los domingos, esos que llevan nata por dentro, de camino a la floristería, donde iba a comprarme esas rosas rojas que tanto me gustan, donde les dejan las espinas, ya se sabe, si una rosa no tiene espinas no es bella, tiene que ser dolorosa e intensamente bonita al mismo tiempo, él solía decir que las rosas son como las mujeres, yo creo que no, somos difíciles los dos sexos, cada uno tiene unos prejuicios, algunos tenemos de esos que no te dejan dormir, de esos que ponen nerviosos a los compañeros de cama, que de tanto dar vueltas y remover las sábanas se hacen un ovillo. 
O quizá está bien, tan sólo se ha retrasado porque estaba pensando en mí, o en otras. Puede que me esté equivocando con él, que lo crea muy buena persona y no lo sea, o puede que me equivoque ahora al dudar de su bondad, no sé, mira, ya vendrá si quier
solo te pido un abrazo más, que me apriete mucho más que ayer. Solo te pido un consejo más, que por siempre deba recordar.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Cuando amas a alguien más de lo que se merece, terminas con más dolor del que te mereces.